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Edad Moderna

Edad Moderna

La actual Colonia de Fuente Palmera se fundó en 1768, bajo el reinado de Carlos III.

Fue establecido en un palmar (palmeras), en un descansadero de ganados, donde ya existía una vía pecuaria, que partiendo del río Genil, conduce a Sevilla.

El subdelegado de las nuevas poblaciones de Andalucía, Fernando de Quintanilla, visitó lo que hoy conforma el territorio de Fuente Palmera emitiendo un informe detallado de las posibilidades que ofrecía la tierra, principalmente terreno rústico y predominantemente rural, para su colonización:

«Se podrían colocar 300 colonos; la tierra es de buena calidad; la población se instalaría donde estaba la fuente y la palmera; se podría poner una iglesia con alguna ermita y se necesitaría un director ágil y activo por lo extenso del terreno».

La colonia de Fuente Palmera nace como muchos otros pueblos de Andalucía en el empuje renovador del reinado de Carlos III. En un momento de expansión de las ideas de las ilustración surge la colonización y la fundación de la población de Fuente Palmera y sus aldeas en la actualidad.

Algunos de los factores que influyeron en ello fueron:

- La despoblación existente en ciertas zonas de Andalucía.
- La inseguridad patente en los desiertos interiores en el camino Madrid-Cádiz y en bandolerismo de la zona.
- El deseo de crear una sociedad ideal sin privilegios (ideales de la Ilustración).
- Resolver el problema agrario meridional.

Se trataba de colonizar tierras deshabitadas y ponerlas en explotación, en definitiva construir una nueva sociedad que reflejase todas las ideas y conceptos desarrollados y proyectados por los reformadores ilustrados y que pudiera servir de modelo a las restantes localidades españolas.

La colonización, hija de Thürriegel y el peruano Don Pablo de Olavide y Jáuregui, fue todo un experimento social o un ensayo de sociedad ideal.

Estos colonos debían ser extranjeros para que el experimento guardara su pureza y como requisito indispensable, que fueran de religión católica.

A finales de agosto de 1767 se había comenzado en Sierra Morena la fundación efectiva de las nuevas poblaciones. Cada colonia debía contar con 15, 20 o 30 casas, pero estos hogares no siempre se encontrarían agrupados en torno a unas instalaciones comunes, sino que muchas estarían diseminadas, junto a sus labores, asignadas para que las pudieran cultivar de sol a sol, sin perder tiempo en desplazarse de la vivienda al lugar de trabajo.

El fuero de las poblaciones será el marco teórico de la construcción de una sociedad racional y progresista. En él se reflejaron todas las medidas necesarias para proteger al colono y proporcionar su adaptación al medio. Su objetivo es realmente instaurar una sociedad sin órdenes religiosas, sin mayorazgos, ni manos muertas ni privilegios.

El fuero de población para las nuevas poblaciones de Sierra Morena y Andalucía tuvo vigencia desde su promulgación, el 5 de julio de 1767, hasta la fecha de su derogación llevada a cabo, por la reina regente María Cristina el 5 de marzo de 1835.

El gobierno de las colonias atravesó por altibajos con algunas etapas de florecimiento junto a otras en las que el fuero fue casi nulo o estuvo a punto de desaparecer. Entre estas últimas, tuvo dos etapas en las que el fuero fue derogado: una durante la dominación francesa y otra durante el Trienio Constitucional.

Sobre el terreno, muchos de estos extranjeros murieron, entre otras causas, por inadaptación al medio, al clima y a las enfermedades.

Por ejemplo, una epidemia de paludismo acabó con más de la mitad de la población, por lo que el gobierno decide un segundo planteamiento de la colonización incluyendo en esta ocasión a familias españolas que procedían principalmente de localidades cercanas, aunque también había alguna familia de Valencia, Aragón y Cataluña.

La distribución de los colonos se hizo respetando su origen, de esta manera aparecen varios núcleos de población:

En Fuente Palmera, Cañada de Rabadán y el Villar, predominan las familias españolas.
En La Ventilla y Peñalosa, existía una mayoría de alemanes
En Villalón y La Herrería, habitaba únicamente una familia española.
En Ochavillo del Río, abundaban los franceses e italianos.
En Silillos, predominaban los suizos e italianos.

No todas las aldeas fueron establecidas simultáneamente.

En 1769 solo existían cinco (Ventilla, Peñalosa, Herrería, Silillos y Fuente Carreteros) y en 1779, siete (Ventilla, Peñalosa, Herrería, Aldea del Río, Villalón, Silillos y Fuente Carreteros).

Quedaba así la tierra distribuida en pequeñas propiedades y minifundios que aún hoy se conserva en forma de pequeños grupos de población. 

El experimento social no tuvo los resultados más deseados y pronto aparecieron los conflictos entre los diferentes núcleos de la colonia de Fuente Palmera, las causas principales fueron las diferencias culturales y económicas. Este malestar social se tradujo en un movimiento encabezado por Fray Romualdo de Friburgo y que terminó con la expulsión de los capuchinos alemanes que atendían espiritualmente a los colonos.

El proyecto de La Colonización y su Fuero llegan a su fin en 1835 época en la que la Santa Inquisición juzga a su principal creador, Pablo Antonio de Olavide, destituyéndolo del cargo de Superintendente.

Las características que poseían y que adoptaron estas primeras colonias fueron las causantes de una mala distribución y explotación de la tierra y del pobre desarrollo cultural de sus habitantes.

Fuente: Wikipedia.

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