Introducción
Aunque Microsoft es una empresa de desarrollo de software y, por tanto, está íntimamente ligada al mundo digital, también ha adaptado su modelo de negocio en función de los avances digitales.
Antes, la única manera de acceder a Office era comprando la licencia del programa que, posteriormente, era instalado en el ordenador. Es decir, el modelo de negocio de Microsoft se basaba en la venta de un producto digital.
La diferencia radica en que Microsoft Office 365 ya no es un producto, sino un servicio digital. Para utilizarlo no es necesario instalar ningún programa en el ordenador, ya que está alojado en su propia nube, y se puede acceder a él desde cualquier dispositivo conectado a internet. Otra de las ventajas es que el pago va en función del uso de cada persona: puedes hacerte una cuenta básica gratuita o una cuenta de pago con suscripción anual o mensual.
Microsoft Office 365 está alojado en su nube y se paga por el uso que se hace de él. Esto es lo que se denomina Software as a Service o por sus siglas, SaaS.
Una vez hayas dado de alta tu cuenta gratuita, podrás utilizar los programas de manera ilimitada, aunque no podrás acceder a todas sus funcionalidades. Ana, por ejemplo, ha decidido probar la versión gratuita durante un mes y, tras ese periodo, valorará si necesita una cuenta completa de pago.